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Rai Robledo despunta por sus retratos. Son íntimos, bellos y extremadamente sensibles. Sin excepción. Por eso, sus books enganchan, sus editoriales de moda tienen tanta fuerza y sus reportajes gráficos de conciertos dejan al espectador la impresión de haber estado allí.
Sus fotografías de la vida cotidiana conmueven y seducen. Los escenarios se vuelven familiares para el observador, que llega a sentir la brisa sobre la nuca de la chica de la imagen o el tacto de su piel. Un estilo que traduce a sus fotografías de moda creando un vínculo especial entre maniquíes, estilismos, cámara y espectador.
La composición de sus bodegones siempre es elegante y atractiva. Versátil, consigue crear una atmósfera poética de un simple pasador del pelo o modernidad y frescura con lechugas y carabineros. De esta forma, saca el máximo partido a un detalle y no se pierde cuando abre el objetivo. Sus fotografías de paisajes dejan sin aliento. Captura con la cámara la grandiosidad de la naturaleza. Da igual que sea un paisaje espectacular de Islandia o la modesta sierra de Madrid. En cuanto a los interiores, juega con la luz con exquisitez y crea atmósferas que despiertan los sentidos. |